Extraviado boca arriba ante la multitud de estrellas que salpican la noche –pero reencontrado consigo mismo gracias a la convicción de que una respuesta no puede sacarse de la nada–, Pedro Abelardo se pregunta cuál fue el verdadero fruto de su pasión.
 
(En una semiderruida plaza, el 16
de noviembre de 1532.) Lo más terrible ya ocurrió (piensa un soldado con potencial de cronista, segundos antes de que la palabra
de Dios no se oyera y se lanzara contra el piso): sobornar, corromper, conspirar, someter, manipular, traicionar, abjurar, mentir, embaucar.
 
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